InicioActualidadDominican Film Professionals Abroad 2026

DOMINICAN FILM PROFESSIONALS ABROADNUEVA YORK · 2026

MEMORIA DEL ENCUENTRO

El cine dominicano
y su diáspora.

Encuentro con la diáspora cinematográfica dominicana

Relatoría · Panel · Propuestas · Presentaciones

LEY DE CINE · TALENTO · COLABORACIÓNPreparado por ODLC
103Personas únicas registradasSegún la presentación del registro
6PanelistasExperiencias de la industria y la diáspora
16Años de la Ley de CineBalance institucional 2010–2026
2PresentacionesConsulta y descarga en PDF
01 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

El encuentro

El encuentro reunió a profesionales dominicanos del audiovisual para conocer el balance de la Ley de Cine, compartir experiencias y explorar vías de colaboración entre la industria de la República Dominicana y la diáspora.

La conversación abordó la formación, el desarrollo de guiones, la distribución, el acceso a proyectos y los vínculos entre creadores de ambos lados. La relatoría recoge las intervenciones del panel y del público, las propuestas planteadas y las respuestas posteriores incluidas en el documento.

02 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Presentaciones del encuentro

Portada del registro de participantes del encuentro de la diáspora cinematográfica dominicana
PRESENTACIÓN 01 · 9 PÁGINAS

Registro de participantes

Perfil de los profesionales registrados: regiones, roles, necesidades de apoyo, formatos, trayectoria y géneros de interés.

Portada de 16 años de la Ley de Cine, balance institucional de la Ley núm. 108-10
PRESENTACIÓN 02 · 11 PÁGINAS

16 años de la Ley de Cine

Balance institucional: impacto económico, desarrollo industrial, talento, competitividad y perspectivas para 2027.

Descargar la relatoría original en Word

03 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Datos del encuentro

Lugar: Symphony Space, Broadway, Upper West Side, Nueva York

Fecha: septiembre de 2026

Organizan: Festival de Cine Global Santo Domingo y Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), con datos oficiales de la Dirección General de Cine (DGCINE)

Moderación: Omar de la Cruz, director del Festival de Cine Global Santo Domingo

Panelistas: Yvette Marichal (exdirectora general de Cine), Leticia Tonos (directora, guionista y productora), Arianna Taveras (directora asociada del Martin Scorsese Virtual Production Center, NYU), Sarah Jorge León (actriz, guionista y productora), Sandy Hernández (actriz) y Elvis Nolasco (actor y primer embajador del Festival)

Invitado especial: Dr. Leonel Fernández, expresidente de la República Dominicana y promotor de la Ley de Cine

Público: Cineastas, productores, guionistas, actores y técnicos dominicanos de Nueva York, Nueva Jersey, Filadelfia y Los Ángeles

Participantes del público con preguntas o comentarios: Ray Hungría, Edwin Altemar Pérez, Raymond Moreta, Serene Salinas, Franklin Medrano, Jimmy Durán, Antonio Rubio, María Alcántara, Freddy Vargas, Betiver Bautista y Ruth LaMarche.

Propósito: Presentar los resultados de la Ley de Cine a la comunidad audiovisual de la diáspora, escuchar sus inquietudes y explorar vías para integrarla a la industria cinematográfica dominicana.

04 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Apertura y bienvenida

Omar de la Cruz agradeció la presencia de los asistentes y recordó que la República Dominicana cumple 16 años aplicando su Ley de Cine (Ley núm. 108-10), un modelo que otros países han empezado a replicar por sus resultados. Aclaró que la ley no entrega dinero a nadie: es un sistema, una organización y un conjunto de reglas para desarrollar una industria.

Rindió homenaje al expresidente Leonel Fernández, impulsor de la ley, y presentó a varias figuras de la diáspora presentes en la sala, entre ellas Arianna Taveras (NYU), Franklin Medrano (Filadelfia), Elvis Nolasco, Freddy Vargas y Antonio Rubio, productor de la película La Grande. También saludó a la embajadora Laura Faxas, a José, director de la fundación en Miami, y al magistrado Alejandro Moscoso Segarra.

05 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Encuesta a la diáspora

Antes del encuentro se envió un formulario a profesionales del audiovisual en Nueva York, Nueva Jersey y Filadelfia. Los principales resultados presentados fueron:

  • La mayoría de las respuestas llegó de Nueva York, seguida de Filadelfia y Nueva Jersey.
  • Los participantes mostraron un alto nivel de interés en el encuentro y de vínculo con la República Dominicana.
  • Respondieron actrices y actores, productores, guionistas, directores y técnicos.
  • Las áreas de mayor interés son el largometraje de ficción, el cortometraje y las series de televisión.
  • Las respuestas reflejan una profesionalización creciente del sector y un interés concreto en conocer los mecanismos de la Ley de Cine.
06 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Balance de la Ley de Cine

Omar de la Cruz presentó el balance institucional de la ley, actualizado la misma mañana del encuentro con datos oficiales de la DGCINE. Explicó que el documento está en inglés y en español, es público y se compartirá con quien lo solicite.

Resumen de indicadores

IndicadorResultado
Películas dominicanas estrenadas desde la entrada en vigor de la leyMás de 389
Producciones audiovisuales rodadas (según la presentación)1,039
Inversión validada, artículos 34 y 39 (2021–2026)RD$50,221 millones
Gasto validado en el CIPAC de proyectos internacionales, artículo 39 (60 proyectos)Más de RD$36,187 millones
Empleos asociados a las inversiones validadas26,196
Agentes y empresas activos en SIRECINEMás de 9,302
Aporte por ISR e ITBISRD$4,908 millones
Multiplicador económico de la filmación (estudio de 2023) (RD$2.30 de impacto total por cada peso generado directamente)2.3
Estudios cinematográficos registrados ante la DGCINE (incluye un tanque de agua de 65,000 pies cuadrados)12
Actividades formativas realizadas o apoyadas por la DGCINE (2014–junio 2026)589
Participantes en esas actividades30,910
Participantes de Mi Primer Empleo en Cine108, en 43 rodajes
Coproducciones internacionales rodadas en el país76
Noches de hotel generadas (2021–2026)764,091
Gasto en transporte (2021–2026)RD$3,457 millones
Gasto en alimentos y bebidas (2021–2026)RD$2,462 millones
Permisos Únicos de Rodaje (PUR) (109 en 2025, 99 en 2024 y 115 en 2023)60 al 28 de agosto de 2026

Puntos destacados de la exposición:

  • Según el moderador, ninguna otra industria dominicana ha generado tanto empleo en tan poco tiempo: 26,196 empleos asociados a las inversiones validadas.
  • Además de los impuestos directos, las empresas del sector siguen pagando anticipos y demás obligaciones tributarias. Según el moderador, la inversión extranjera atraída (más de RD$36,187 millones validados en 60 proyectos del artículo 39) y los impuestos pagados dejan al Estado un beneficio neto; «no nos están dando nada».
  • Las producciones generan un gasto relevante en hoteles, transporte y alimentación, con un impacto directo en el turismo: 764,091 noches de hotel, RD$3,457 millones en transporte y RD$2,462 millones en alimentos y bebidas.
  • Aunque la ley entró en vigor en 2010, los primeros certificados se emitieron para una producción internacional protagonizada por Andy García (artículo 39) y para La cárcel de La Victoria, de Fernando Báez (primera película dominicana). Fueron los únicos que entregó el presidente Fernández antes de terminar su mandato en 2012; desde entonces no ha dejado de defender la ley.
  • Las 589 actividades formativas (2014–junio de 2026, con 30,910 participantes) son las que la DGCINE realizó o apoyó directamente. A ellas se suman los programas de Funglode y del Festival, que empezaron hace casi 20 años con un primer taller del que salieron muchos de los actuales jefes de departamento.
  • El programa Mi Primer Empleo en Cine incorpora a estudiantes y egresados a los rodajes: 108 participantes en 43 rodajes. Según el moderador, muchos ya ocupan puestos de responsabilidad.
  • La emisión de permisos de rodaje ha subido y bajado según la incertidumbre sobre la ley: cada intento de modificarla o eliminarla frena la actividad, que luego se recupera. Al 28 de agosto de 2026 se habían otorgado 60 Permisos Únicos de Rodaje (PUR), frente a 109 en todo 2025, 99 en 2024 y 115 en 2023. La cifra de 2026 es parcial, y el impacto depende también de la escala y la duración de cada producción.

Datos oficiales complementarios de la DGCINE

Para completar la relatoría, se incorporan estos datos oficiales de la DGCINE sobre los 16 años de la ley:

  • Impacto macroeconómico: según el estudio «Impacto del sector cinematográfico en la economía dominicana» (2023), en 2022 la actividad cinematográfica habría generado un aumento de 0.32 % del PIB (unos RD$18,600 millones), de 0.41 % del consumo privado (RD$15,900 millones), de 0.39 % de la inversión privada (RD$7,000 millones) y de 0.36 % de la recaudación (unos RD$1,600 millones). La medición oficial del PIB corresponde al Banco Central.
  • Empleo: el mismo estudio estimó un incremento de 0.53 % del empleo estructural, equivalente a 24,236 puestos, cifra que hoy se alcanza.
  • Encadenamiento productivo: el 87.6 % de las compras intermedias de las casas productoras se hace a micro y pequeñas empresas.
  • Oferta formativa: UNIBE, PUCMM, INTEC, UNPHU, UASD, Altos de Chavón, INFOTEP y otros centros ofrecen programas vinculados al audiovisual. Desde 2021, la DGCINE realiza un levantamiento sectorial anual de perfiles demandados y brechas de capacitación.
  • Residencia FONPROCINE: acompaña proyectos en su desarrollo creativo, técnico y estratégico. Por ejemplo, La Canícula, de Rod Llaverías (Residencia 2024), fue uno de los seis proyectos seleccionados entre 488 para el Laboratorio de Cine y Audiovisual de Tabakalera en 2026.
  • Competitividad: la estabilidad de los incentivos durante 16 años es una ventaja frente a otros destinos. Los retos son mantener precios competitivos sin sacrificar calidad, agilizar trámites, mejorar la coordinación interinstitucional, formar talento especializado y actualizar la infraestructura.

Prioridades para el próximo año

La DGCINE busca consolidar una industria sostenible, profesional y con alcance internacional. El moderador pidió que esa meta sea también un compromiso de los productores, llamó a la unidad del gremio para defender la ley y desmintió que los productores se queden con el dinero. Los datos se publicarán en las páginas de la DGCINE y del Festival.

Para 2027, la DGCINE se ha fijado estas metas: consolidar la coordinación e interoperabilidad entre las instituciones del Gobierno para agilizar los trámites; fortalecer las relaciones con estudios, plataformas, productores y agentes internacionales; ampliar su presencia en mercados especializados en la captación de rodajes; diseñar apoyos para las empresas dominicanas de servicios de producción; y seguir impulsando la formación y el desarrollo de proveedores. El balance de 2026 en producciones e inversión se comunicará cuando las cifras estén validadas.

07 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Panel de conversación

El moderador planteó una pregunta a cada panelista. Recordó que el expresidente Fernández seguía el panel desde el público y que respondería inquietudes más adelante, y subrayó que es inusual que un país tan pequeño tenga un líder tan comprometido con una industria como el cine. Contó que en Brasil le preguntaron por qué la ley dominicana funciona, y su respuesta fue que aquí la industria, el empresariado, el Congreso y la población se pusieron de acuerdo, con un presidente pendiente de la ley.

4.1 Yvette Marichal: ¿es posible una industria de cine sin ley?

Yvette Marichal, exdirectora general de Cine, afirmó que es imposible, y que la prueba es comparar cuántas películas se hacían antes de la ley con las cifras actuales. Para que exista una ley hace falta voluntad gubernamental.

Destacó el diseño inteligente de la ley dominicana. En lugar de que el Estado entregue fondos directamente, el modelo es triangular: el empresario aporta el dinero, el cineasta procura que ese empresario reciba su crédito fiscal y el sacrificio fiscal del Estado toma la forma de un crédito, no de un desembolso. A su juicio, el modelo también es democrático: nadie tiene la potestad de repartir los fondos a discreción, y cada productor compite por atraer inversión. La ley no es perfecta, pero es mejor que la de la mayoría de los países latinoamericanos con los que competimos. Para diseñarla se estudiaron, entre otras, las leyes de Colombia y del estado de Georgia (Estados Unidos).

Advirtió que eliminar la ley perjudicaría todo lo construido: siete universidades ya ofrecen la carrera de cine y hay muchos egresados a quienes se les prometió que podrían trabajar en su país. Insistió en que la ley también pertenece a los cineastas de la diáspora, y que el objetivo del encuentro es facilitarles rodar en la República Dominicana.

El moderador añadió que el Estado no regala dinero: el productor debe convencer al empresario, firmar un contrato y responder por esa inversión, y lo normal es empezar con cortometrajes antes de manejar presupuestos de 60 o 70 millones de pesos. Recordó además que el componente educativo fue decisivo para frenar un intento de derogar la ley.

4.2 Arianna Taveras: formación cinematográfica entre Nueva York y la República Dominicana

(Intervención en inglés; traducción al español.)

Arianna Taveras, dominicano-estadounidense y directora asociada del Martin Scorsese Virtual Production Center de la Universidad de Nueva York (NYU), en Brooklyn, explicó que el centro produce comerciales y proyectos para clientes como equipos de baloncesto y empresas de café, y que ofrece una maestría acelerada en estudios profesionales, independiente de los programas de grado y posgrado en cine. No exige formación artística previa: puede inscribirse, por ejemplo, un graduado en biología. En nueve meses, los estudiantes aprenden a manejar equipos como la cámara Alexa 35 y Unreal Engine, y salen preparados para trabajar en un set.

Contó que no estudió cine: se formó trabajando unos seis años y medio en Saturday Night Live y en otras producciones de cine y televisión, aprendiendo en el set, equivocándose y aprendiendo de otros con humildad. Opinó que no hace falta pagar matrículas desorbitadas para aprender todo, aunque la formación estructurada es muy útil. Para quienes no tienen acceso a ella, se aprende en comunidad, cuando alguien les da una oportunidad en un set. Por eso, dijo, los profesionales tienen la responsabilidad de contratar a los recién egresados y apoyar a quienes aún no han tenido su oportunidad.

Celebró que el encuentro reúna a profesionales de ambos lados y confió en que de él salgan proyectos. Nunca se es demasiado joven, demasiado mayor ni demasiado experto en otra disciplina para el cine: una trayectoria en otro campo enriquece las historias.

4.3 Leticia Tonos: dirigir, escribir y producir con la ley y sin ella

Leticia Tonos bromeó con que su primer consejo es tener un psicólogo. Aunque la industria dominicana ha crecido de forma notable en la región, sigue siendo relativamente pequeña, y por necesidad le tocó dirigir, escribir y producir a la vez. Hoy, con una industria más grande, lo ideal es formar alianzas estratégicas y equipos que compartan la carga.

Participó en la mesa de trabajo donde se discutió la ley, algo que considera un privilegio. Una vez aprobada, hubo que construir relaciones de confianza con los empresarios, lo que toma tiempo y exige tener obra que mostrar. Aconsejó paciencia a quienes quieren producir enseguida su primer largometraje, o asociarse con un productor o director que ya tenga esa relación.

Su ópera prima, La hija natural, fue probablemente la última película hecha sin la ley, así que conoce ambos esquemas, y con la ley es mejor. Reconoció que la industria tiene aspectos por mejorar, pero pidió a todos ser voceros de sus logros: un crecimiento horizontal (más películas) y vertical (presencia en los principales festivales del mundo, incluido el New York Latino Film Festival). Se declaró defensora firme de la ley y de los vínculos con los cineastas de la diáspora.

4.4 Sarah Jorge León: el desarrollo actoral

Sarah Jorge León, formada en el American Repertory Theater de la Universidad de Harvard, señaló que la Ley de Cine creó un terreno fértil, también en lo económico, para formarse y crecer en todos los departamentos. Las herramientas aprendidas en el aula solo cobraron sentido en la práctica, enfrentando inseguridades, dudas y retos.

A nivel actoral, el mayor avance no está en el talento, que siempre existió, sino en la disciplina con que se aborda el oficio. Con una ley como esta, actuar deja de ser una participación aislada en una película y se convierte en la posibilidad de construir una carrera. El moderador adelantó que pronto debutará como guionista y codirectora.

4.5 Sandy Hernández: experiencia en Milly, reina del merengue y el futuro de la ley

Sandy Hernández, protagonista de Milly, reina del merengue, definió a Leticia Tonos como «la mejor capitana que el barco pudo tener». Destacó la pasión y los años que le tomó levantar el proyecto y convencer a Milly Quezada de contar su historia. En el United Palace de Nueva York la vieron casi 2,000 personas.

Todos los proyectos que ha hecho en la República Dominicana se acogieron a la ley, que considera un regalo para los artistas dominicanos. Aunque vive en Los Ángeles, se le siguen presentando oportunidades en el país. Allí acaba de lanzar Dominicans in Hollywood, un grupo para reunir y organizar a los dominicanos de la industria, que en Los Ángeles están más dispersos que en Nueva York. Afirmó que la ley protege y remunera a los actores, con reglas claras incluso para quienes viven fuera del país, y concluyó: la ley «se tiene que quedar, punto».

4.6 Elvis Nolasco: el futuro de la industria desde la diáspora

(Intervención parcialmente en inglés; traducción al español.)

Elvis Nolasco recordó que hace dos años conversó con el presidente Fernández sobre la idea de reunir a los guionistas dominicanos de Nueva York. Su primera película, Buscando un sueño (1996–1997), escrita por Freddy Vargas y con Leticia Tonos como supervisora de guion, se hizo sin ley de cine y fue un éxito de taquilla. Más tarde trabajó en Sin aliento, disponible en HBO Max. Eligió ambos proyectos por la fuerza de sus guiones y personajes.

Observó que la ley ha producido muchas películas, pero muchas se quedan en un solo género. El reto es contar mejores historias y arriesgarse más. Transmitió las propuestas que le hicieron llegar colegas de la diáspora:

  • Una base de datos común de actores, directores y productores dominicanos de Estados Unidos y de la isla.
  • Talleres y concursos de guiones de cortometraje y largometraje abiertos a los guionistas de la diáspora, con jurados.
  • Colaboraciones mixtas: un guion de la diáspora no tiene por qué tener un elenco exclusivamente neoyorquino.
  • Compartir lo aprendido con referentes como Spike Lee, en la Royal Academy of Dramatic Art o en el Actors Studio de Nueva York, del que dijo ser posiblemente el primer miembro dominicano.
  • Más diversidad de géneros, como ciencia ficción y acción.

Se declaró entusiasmado con el próximo paso para fortalecer la ley. Espera que el cine dominicano llegue más allá de los festivales regionales y del circuito del Caribe, porque los técnicos del país «hacen magia» con la cámara, la iluminación y los equipos.

08 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Intervención del Dr. Leonel Fernández

Vínculo personal con el barrio y con el cine

El expresidente dijo que el encuentro tenía para él un gran significado porque se celebraba en su antiguo barrio: vivió en la calle 95, junto a Broadway, y pasaba a diario frente a este cine camino a la escuela. De niño no apreciaba los clásicos que se proyectaban aquí y prefería las películas de James Bond del Symphony Space. Años después descubrió el lugar en una película de Woody Allen. Recordó que su primer empleo, a los 12 años, fue como repartidor en ese barrio, y siempre quiso conectarlo con lo que se hace en la República Dominicana. En el mismo espacio se presentó por primera vez el proyecto RD 2044.

Su interés por el cine nació cuando su mentor cultural, Jimmy Sierra, lo llevó a ver Topaz, de Alfred Hitchcock, y le pidió escribir un artículo sobre la película. Con 16 o 17 años se lo entregó a Orlando Martínez, el periodista más influyente del país, columnista de El Nacional y director de la revista ¡Ahora!, quien lo publicó. Martínez fue asesinado a los 29 años, y el salón de prensa del Palacio Nacional lleva hoy su nombre.

La Ley de Cine y el Código de la Comunicación

Explicó que la Ley de Cine se concibió como parte de un futuro Código de la Comunicación. Ese código reuniría la ley de expresión y difusión del pensamiento, una ley del audiovisual (el país aún no tiene una ley de radio y televisión), la ley del libro y la lectura, la Ley de Cine y, en el futuro, normas sobre redes sociales y plataformas digitales. Estas últimas son difíciles de legislar porque trascienden fronteras y no hay consenso internacional: la Unión Europea tiene una directiva, mientras que Estados Unidos apuesta por la autorregulación, que a su juicio no funciona.

Balance y retos: profesionalización y guion

Con 389 películas estrenadas ya existe una masa crítica, y la calidad técnica de las películas actuales es muy superior a la de antes de la ley. De cara al futuro, llamó a profundizar la profesionalización del cine dominicano. Identificó el guion como su principal debilidad: aprender a escribir para cine y televisión es un arte que se estudia, se basa en estudiar a los maestros de cada género y exige una sólida cultura literaria para desarrollar la imaginación. Como ejemplo, citó los seminarios de la sala de proyección de Funglode, dedicados cada mes a la obra de un director, como Francis Ford Coppola, Woody Allen o David Lynch.

Dos historias pendientes de contar

El expresidente identificó dos historias que, a su juicio, deben contarse cinematográficamente y que tiene pendientes como proyectos:

  • 500 años después: la historia continúa (documental). Contaría que la primera sublevación de esclavos africanos del Nuevo Mundo se produjo en lo que hoy es la República Dominicana, en el ingenio de Diego Colón en Nigua, actual provincia de San Cristóbal. La idea le surgió a raíz de la muerte de George Floyd en Estados Unidos, asfixiado bajo la rodilla de un policía blanco: entre aquella sublevación y ese crimen pasaron 500 años, y la lucha por la libertad plena y contra la discriminación continúa. Para Fernández, es un tema dominicano y parte del patrimonio cultural e histórico del país, porque allí nació la lucha contra la esclavitud.
  • Galíndez: la palabra contra el poder (largometraje). Una historia que une a Nueva York con la República Dominicana. Galíndez, profesor vasco, emigró a la República Dominicana tras la Guerra Civil española, a finales de los años treinta, y trabajó directamente en el gobierno de Trujillo. Luego se trasladó a Nueva York para hacer su doctorado en Historia en Columbia University, con una tesis sobre el régimen trujillista. Según se cuenta —Fernández aclaró que no lo ha visto probado—, Trujillo se ofendió porque la tesis insinuaba que Ramfis no era su hijo. Galíndez fue secuestrado en Columbus Circle, tras sobornos a la policía de Nueva York, y trasladado en avioneta por pilotos norteamericanos hasta Montecristi y de allí a la capital. Para no dejar rastro, Trujillo mandó matar a los pilotos, entre ellos uno de apellido Murphy, y también al piloto dominicano que participó, hermano de Antonio de la Maza. Años después, un director del periódico El Diario La Prensa, también de origen vasco, investigó el caso con documentos del FBI y demostró los sobornos a la policía; en los años ochenta, según relató, lo mataron de un disparo en la nuca en un restaurante de Nueva York. Fernández considera que esta historia, por su drama y su sentido humano, podría dar a la República Dominicana su primer Óscar.

Omar de la Cruz informó más tarde que ambos proyectos ya están registrados y que no se han desarrollado porque el expresidente no ha tenido tiempo por sus compromisos políticos.

La alianza entre la diáspora y el desarrollo nacional

Celebró el encuentro como parte de su interés en conectar a los cineastas dominicanos de Estados Unidos con los de la isla. Así conoció a Arianna Taveras, por medio del profesor de Columbia University Jim Holt, y ella ya ha participado varias veces en el Festival en Santo Domingo. También invitó a Angie Martínez, profesora de la Escuela de Periodismo de Columbia, a sumarse a un programa de formación de periodistas dominicanos en redes sociales e inteligencia artificial.

Recordó las visitas de Omar Sharif, protagonista de su película favorita, Doctor Zhivago (su hijo Omar lleva ese nombre por él), y de Andy García. Estas visitas, dijo, rompen el mito de que esas figuras son inalcanzables. Concluyó que el futuro del país está en una alianza estratégica entre la diáspora y el desarrollo nacional, y planteó la meta de los próximos 20 años: un cine dominicano de calidad, que trascienda fronteras y sea aplaudido universalmente.

09 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Preguntas y respuestas

Por falta de tiempo, varias preguntas se recogieron para responderlas después del evento.

Ray Hungría (cineasta de la diáspora): Agradeció el encuentro y propuso que, igual que el dominicano puede votar desde el exterior, la diáspora pueda presentar guiones y proyectos y hacer los trámites a distancia, porque desde Estados Unidos es difícil gestionarlos en el país. Pidió considerar su ópera prima, en la que ha invertido más de US$200,000, para el Festival de Cine Global Santo Domingo.

Participante (sin identificar): Preguntó a Yvette Marichal qué tan cerca está el país de ganar un Óscar y felicitó a Sarah Jorge León por su participación en Melodrama, la película que representa a la República Dominicana este año. Marichal respondió que Olivia y las nubes, película dominicana de animación premiada en el Festival de Málaga y otros certámenes, estuvo a un paso de la nominación. Insistió en que hay que fortalecer los guiones y señaló que sus autores se formaron en Cuba y Europa, porque estudiar y viajar abre la mente. Añadió que Funglode Films ofrece un servicio de back office legal, administrativo y financiero para que las producciones se concentren en la película.

Raymond Moreta (actor): Señaló que, aunque muchas de las 389 películas son dramas, persiste la idea de que solo se hacen comedias, en parte por problemas de distribución: las películas duran unas tres semanas en cartelera y luego desaparecen. Preguntó cómo la ley, junto con productores y directores, puede llevarlas al streaming y a salas de Nueva York de forma regular. Leticia Tonos respondió que la distribución es «el gran monstruo» del cine independiente: las plataformas cambian de dueño y licencian cada vez menos contenido externo. Como alternativas mencionó las plataformas de nicho y convertir cada proyección en un evento.

Elvis Nolasco: Preguntó si la ley apoya series. Se respondió que todavía no, pero que el tema ya está en carpeta.

Serene Salinas (actriz cubana residente en Filadelfia): Protagonista de la serie Influencer y Narco y de la película Carmesí de mariposa, producida por Franklin Medrano y Angie Millán. Contó que se registró en la Ley de Cine pero no encuentra cómo enterarse de castings y audiciones, y preguntó cómo pueden integrarse los actores de la diáspora, incluidos los que no son dominicanos.

Respuesta a Serene Salinas (preparada después del encuentro): Gracias por la pregunta, Serene. Muchos actores de la diáspora, dominicanos o no, están en la misma situación.

Qué hace el registro en SIRECINE: inscribirse en el Sistema de Información y Registro Cinematográfico (SIRECINE) de la DGCINE acredita como profesional del sector y permite trabajar formalmente en producciones acogidas a la ley. Pero no es una bolsa de empleo: la DGCINE no hace castings ni asigna papeles. Los castings los convocan las productoras y sus directores de casting.

Dónde se publican los castings: las convocatorias suelen circular por las redes sociales de las productoras y de los directores de casting dominicanos, por las asociaciones del gremio y en festivales como el Festival de Cine Global Santo Domingo o el New York Latino Film Festival, que son buenos lugares para conocer a productores y directores. La recomendación práctica es seguir a esas productoras y directores de casting y mantener actualizado el material: demo reel, fotos y currículo.

Si se puede participar sin ser dominicano: sí. En las producciones internacionales rodadas en el país (artículo 39) el elenco puede ser de cualquier nacionalidad. En las películas dominicanas (artículo 34) también se puede trabajar; la diferencia es que la ley exige una proporción mínima de talento dominicano o residente, por lo que el productor debe cuidar ese equilibrio en el elenco y el equipo técnico.

Lo que se va a hacer: esta inquietud coincide con varias propuestas del encuentro: crear una base de datos común de talento de la isla y de la diáspora, abrir un canal para difundir castings y designar un enlace en Nueva York. FUNGLODE y el Festival darán seguimiento a todas estas propuestas. Mientras tanto, se invita a los actores a enviar su perfil para incluirlos en esa red de contactos.

Franklin Medrano (productor, Filadelfia): Presentó su película más reciente, sobre la vida del bodeguero dominicano, ya estrenada en Filadelfia y Nueva York. Señaló que los cineastas independientes de la diáspora invierten cientos de miles de dólares sin acceso a la ley, y pidió una alianza entre los cineastas de ambos lados. Llamó al expresidente Fernández «el papá del cine dominicano».

Jimmy Durán (cineasta y barbero): Rodó en 2019 una película en la República Dominicana con recursos mínimos y la participación de Toni Pascual y Miguel Ángel Martínez, entre otros, y aprovechó los cursos de Funglode para formarse. Pidió apoyo para terminar la edición. En tono cordial, invitó al expresidente a interpretar un pequeño papel de chofer de guagua y a recibir un corte en su barbería.

Respuesta a Jimmy Durán (preparada después del encuentro): Gracias, Jimmy, por tu esfuerzo y por aprovechar los cursos de Funglode.

Sobre el apoyo para la edición: no contamos con fondos para este tipo de ayudas, pero sí podemos buscar alternativas; en algún momento puede surgir un empresario dispuesto a apoyar el proyecto. Para eso necesitamos saber el monto que requieres y los detalles del proyecto. Por favor, escríbenos por correo electrónico y veremos qué se puede hacer.

Sobre la participación del presidente: envíanos el guion para conocer el contexto de la escena y evaluar si es posible su participación. Comprenderás que en este momento está ocupado con muchos compromisos a la vez, pero lo tendremos pendiente.

Sobre el corte: en el próximo viaje del presidente pasaremos por la barbería.

Antonio Rubio (productor de La Grande): Agradeció a la ley haberle permitido, como inmigrante con 32 años en la diáspora, producir una película ganadora de un Premio Soberano, con nueve miembros de la diáspora en el elenco y el equipo técnico. Propuso establecer una cuota mínima de participación de la diáspora en cada producción dominicana.

Respuesta a Antonio Rubio (preparada después del encuentro): Gracias, Antonio, y felicidades por La Grande y por el Premio Soberano. Que nueve miembros de la diáspora participaran en la película demuestra lo que se puede lograr.

Sobre la cuota mínima: los dominicanos de la diáspora no son extranjeros: son dominicanos y, por consiguiente, ya tienen derecho a participar en cualquier producción acogida a la ley, sin necesidad de una cuota mínima. Su participación, como la de cualquier profesional, depende de lo que requieran el guion y los personajes.

Sobre la propuesta: aun así, la inquietud es buena y válida. La anotamos para tenerla en cuenta en las próximas iniciativas que puedan impulsarse en el marco de la Ley de Cine.

María Alcántara: Ofreció como locación su casa en Brooklyn, convertida en el museo Casa Cultural Juan Pablo Duarte, con instrumentos típicos, una pared de la historia y una cocina dominicana tradicional, e invitó al expresidente a visitarla.

Respuesta a María Alcántara (preparada después del encuentro): Muchísimas gracias, María, por tu disposición, tu generosidad y tu motivación. Tu labor de preservar y difundir la cultura dominicana en Brooklyn es admirable.

Sobre la locación: tomamos nota de la Casa Cultural Juan Pablo Duarte como posible locación y la compartiremos con los productores interesados en rodar en Nueva York.

Sobre la visita: haremos lo posible por incluirla en la agenda del presidente para que pueda pasar por el museo.

Freddy Vargas (productor, director y guionista): Propuso abrir en Nueva York una oficina o designar a un representante que ayude a los creadores de la diáspora con los trámites. Contó que ha vendido unas diez películas dominicanas a HBO y otras a Univisión y Televisa, y recomendó la preventa a plataformas antes del rodaje, historias más universales y elencos internacionales para abrir mercados.

Respuesta a Freddy Vargas (preparada después del encuentro): Gracias, Freddy, por tu propuesta y por compartir tu experiencia en distribución.

Sobre la oficina o el representante en Nueva York: tu planteamiento es más bien una recomendación, porque una oficina de ese tipo solo puede crearse desde el Gobierno. Por el momento no podemos ayudar en ese sentido, pero siempre estamos dispuestos a escuchar y a apoyar en lo que esté a nuestro alcance.

Lo que sí haremos: vendremos a Nueva York con más frecuencia para brindarles apoyo desde nuestras oficinas de FUNGLODE y GFDD. Pronto anunciaremos las fechas en que estaremos por aquí, para reunirnos con todos ustedes con más calma.

Betiver Bautista (comunicadora social, Nueva Jersey): Dirige un programa de rescate de la cultura latina con jóvenes. Propuso crear espacios para que los menores de edad que ya cuentan historias con la tecnología a su alcance puedan participar en el ecosistema de la Ley de Cine.

Respuesta a Betiver Bautista (preparada después del encuentro): Gracias, Betiver, por tu trabajo con los jóvenes y por pensar en las nuevas generaciones. Ellos son el futuro de nuestra industria.

Sobre la participación de menores de edad: la Ley de Cine no excluye a los jóvenes. Los menores ya pueden participar en producciones, por ejemplo como actores, siempre con la autorización de sus padres o tutores y conforme a las normas de protección de menores. Lo que no pueden hacer es asumir por sí mismos compromisos legales y financieros, como producir una película o firmar contratos con inversionistas; para eso necesitan el acompañamiento de un adulto o de una productora.

Cómo abrirles espacio: la mejor puerta de entrada es la formación. Desde FUNGLODE y el Festival podemos explorar talleres de guion y de realización pensados para jóvenes, y evaluar la posibilidad de un espacio en el Festival para sus cortometrajes. Tu programa en Nueva Jersey puede ser un gran aliado para identificarlos y acompañarlos.

Próximo paso: escríbenos por correo electrónico con los detalles de tu programa y del grupo de jóvenes con el que trabajas, y lo tendremos en cuenta en nuestras próximas visitas a Nueva York.

Ruth LaMarche (espectadora): Preguntó a Leticia Tonos por qué eligió contar la vida de Milly Quezada.

Respuesta de Leticia Tonos (durante el encuentro): Milly simboliza la unión entre los dominicanos de la isla y de la diáspora. Su discografía es tan rica que daba para construir un relato, y su historia es la de una mujer extraordinaria y, a la vez, cercana: una madre que quería vivir de su profesión y de su sueño. Por eso la eligió.

Sin Nombre (pregunta que no quedó registrada en la grabación): Preguntó si existe alguna cláusula dentro de la Ley de Cine que establezca que, una vez que un director realiza una película o proyecto bajo el amparo de la ley, la obra deba ser proyectada o estrenada.

Respuesta a Sin Nombre (preparada después del encuentro): Gracias por la pregunta. La Ley núm. 108-10 y su Reglamento de aplicación (Decreto núm. 370-11) no obligan expresamente a estrenar la obra en salas. Lo que sí exigen es que la obra se concluya: el Certificado Definitivo de Nacionalidad Dominicana solo se emite cuando la película ha terminado su posproducción y está en condiciones de ser exhibida al público (artículo 107 del Reglamento), y puede solicitarse antes de que empiece la distribución.

Otras obligaciones relacionadas: toda obra producida o exhibida en el país debe inscribirse en el Registro de Obras Cinematográficas y Audiovisuales del SIRECINE (artículo 34 del Reglamento), y los productores, distribuidores y exhibidores deben suministrar a la DGCINE la información que esta les requiera sobre la comercialización de sus obras (artículo 22 de la ley). En la práctica, la decisión de estrenar en salas, en festivales o en plataformas corresponde al productor y a su estrategia de distribución. Para un caso concreto, recomendamos confirmar los detalles con la DGCINE.

El encuentro cerró con una foto oficial del equipo de Milly, reina del merengue, antes de la proyección de la película.

10 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Conclusiones y propuestas

Conclusiones

  • La Ley de Cine es un modelo exitoso y replicable: no entrega fondos públicos directos, genera empleo, inversión e impuestos, y tiene un multiplicador económico cercano a 2.3: cada peso generado directamente por la filmación produce un impacto total de unos RD$2.30.
  • La formación, con siete universidades, miles de participantes y el programa Mi Primer Empleo, es un pilar de la industria y un argumento clave para defender la ley.
  • Los principales retos son la calidad de los guiones, la diversidad de géneros y la distribución, tanto en salas como en plataformas.
  • La unidad del gremio y la alianza con la diáspora son esenciales para sostener y hacer crecer la industria.

Propuestas planteadas por la diáspora

  • Facilitar la presentación de proyectos y los trámites a distancia, y abrir una oficina o designar a un representante en Nueva York.
  • Crear una base de datos común de talento dominicano de la isla y de la diáspora, y un canal para difundir castings y audiciones.
  • Organizar talleres y concursos de guiones abiertos a la diáspora.
  • Estudiar una cuota mínima de participación de la diáspora en las producciones.
  • Incluir las series en los incentivos de la ley.
  • Diseñar estrategias de distribución: preventa, plataformas de nicho, proyecciones como eventos y exhibición regular en Nueva York.
  • Crear espacios de participación para jóvenes creadores menores de edad.
  • Desarrollar los proyectos sugeridos por el expresidente Fernández (500 años después: la historia continúa, sobre la sublevación de esclavos en Nigua, y Galíndez: la palabra contra el poder), que según el moderador ya están registrados.

Compromisos anunciados

  • Publicar el balance institucional en la página del Festival de Cine Global Santo Domingo.
  • Responder de forma individual las preguntas que quedaron pendientes.
  • Dar seguimiento, desde FUNGLODE y el Festival, a todas las propuestas planteadas por la diáspora, y recibir los perfiles de los profesionales interesados en integrarse a la red de contactos.
11 / ENCUENTRO CON LA DIÁSPORA

Transcripción completa

Apertura, encuesta y balance institucional

Omar de la Cruz: Agradecemos la presencia de todos ustedes. Quisimos hacer este encuentro porque, como muchos saben, la República Dominicana tiene una Ley de Cine, y ya son 16 años aplicándola. Aunque no lo crean, otros países han empezado a copiar nuestra ley porque es muy beneficiosa. Para que quede claro: la ley no le da dinero a nadie. Es un sistema, una organización, el conjunto de reglas necesarias para desarrollar una industria. Por eso siempre hay que agradecerle a quien le dio origen, el presidente Leonel Fernández. Un fuerte aplauso.

La idea de hoy es simple. Primero les voy a presentar lo que ustedes, la industria, respondieron en el formulario; lo preparamos para que lo vean. Aquí está: es un formulario que enviamos a la industria de Nueva Jersey, Filadelfia y Nueva York. Miren las estadísticas del interés: 40 personas mostraron interés en este evento, con un nivel de conexión con la República Dominicana de 9.6. Por procedencia, 61 respuestas llegaron de Nueva York, seguidas de Filadelfia; Franklin Medrano vino con su grupo, por ahí están.

Miren la distribución por ocupación. Las actrices: por ahí anda Sandy, que hoy es Milly, y Sarah Jorge también está aquí. Un aplauso. Siguen los productores y los guionistas. Estas son las preguntas que ustedes respondieron sobre sus intereses en la Ley de Cine. Miren las áreas del cine que más les interesan: ficción, cortometrajes y series de televisión. Miren cómo ha crecido con el tiempo la profesionalización de la industria y cuáles son los géneros que prefieren. Aquí tienen un pequeño resumen de lo que respondieron como industria.

No sé si ha llegado Carlitos, el director del Festival Latino. ¿Dónde está Carlitos? ¡Párate, por Dios, que estás ahí sentado! ¡Y vino Ángela! Arianna Taveras está por aquí; un aplauso para ella. Arianna es un ejemplo, señores, de una joven dominicana: es la directora asociada del Martin Scorsese Virtual Production Center de la Universidad de Nueva York, y es dominicana, aunque no lo crean. Un aplauso. Franklin Medrano, a quien todo el mundo conoce, está aquí representando a Filadelfia. No sé si ha llegado Armando Guareño, que dirige el festival dominicano aquí en Nueva York. Y Elvis Nolasco: un fuerte aplauso para Elvis.

Elvis es, además, el primer embajador del Festival. Anda representándonos por todo el mundo; es una de nuestras banderas y un orgullo para la República Dominicana y para el Festival. Gracias, Elvis. Freddy Vargas, a quien todos conocen, trajo a su gente. ¿Ray Hungría anda por ahí? Katherine Castro no pudo llegar; ella siempre está en Los Ángeles. Sarah Jorge, que ya mencioné, está por acá. También tenemos a otros representantes, como Carla Franchesca Robles Núñez, cuya obra se exhibió en el Festival de Cine Global Santo Domingo. Y está Antonio Rubio, el productor de La Grande. Hoy, por cierto, nombraron una calle aquí; ya ustedes saben cuál.

Esos son los resultados de la encuesta. Ahora, de forma rápida, les voy a contar sobre nuestra Ley de Cine para que vean sus resultados al día de hoy; no de ayer, de hoy. Completamos este informe esta mañana con los datos oficiales de la Dirección General de Cine, y lo preparamos en inglés y en español, para los bilingües y para los dominicanos que no hablan español. Es, simple y llanamente, un balance institucional. El que quiera me lo puede pedir y se lo comparto, porque esto es lo que debemos decir como industria: es la verdad y es la realidad. Miren, este es el resumen ejecutivo. ¡Miren qué belleza!

Desde 2010 hemos estrenado 389 películas. ¿Quién lo iba a decir? La inversión validada asciende a RD$50,221 millones; para redondear, 50,000 millones. Podrán pensar que es mucho dinero del Estado, pero no es así, y ahora les explico por qué. Tenemos 26,196 empleos directos asociados; ninguna otra industria ha logrado eso en tan poco tiempo. Y hay 9,302 agentes registrados, es decir, unas 9,300 empresas que pagamos impuestos. Eso es nuestra Ley de Cine. Recuerden la cifra de los 50,000 millones.

Miren cómo se distribuye nuestra industria por períodos. Producciones audiovisuales rodadas: 1,039; recuerden también ese número. Películas dominicanas estrenadas: 389. Inversiones validadas: los 50,000 millones entre los artículos 34 y 39. Luego están los empleos y las noches de hotel: muchos hablan del turismo, pero miren cuántas noches de hotel ha ocupado la industria. También los gastos de transporte y de comida, porque en una producción siempre se come y se gasta muchísimo. Y un detalle: hemos pagado RD$4,908 millones en impuestos directos, y, aparte de eso, todas las empresas seguimos pagando anticipos y demás obligaciones fiscales.

Miren ahora los proyectos internacionales: 60 proyectos y 36,000 millones. Si a los 50,000 millones les restamos esos 36,000, la inversión de la industria local ronda los 14,000 millones. Es decir, la mayor parte de la inversión la hemos traído de afuera, y eso, más los impuestos que pagamos, le deja al Estado un beneficio neto. Entonces, no nos están dando nada.

Hay 12 estudios registrados, algo impensable hace unos años, incluido un tanque de agua de 65,000 pies cuadrados. Es increíble. Miren también los agentes y la gráfica de las producciones rodadas entre 2011 y 2025: 490 locales, bajo el artículo 34, y 93 internacionales, bajo el artículo 39.

La ley entró en vigor en 2010, pero los primeros certificados fueron para una película del artículo 39, The Lost City, con Andy García, y para la primera película dominicana, La cárcel de La Victoria, de Fernando Báez, si no me equivoco. Fueron los únicos que pudo entregar el presidente Fernández, porque en 2012 terminó su período. Y desde entonces no ha dejado de defender la ley.

Miren el impacto en la economía: por cada peso, devolvemos 2.3. Esos son los números que tenemos que decir. En el talento técnico, se han realizado 589 actividades formativas, y que conste que son solamente las de la DGCINE. Aparte están las de la PUCMM y las de Funglode, que empezó hace casi 20 años con los entrenamientos de la carrera de cine, junto al papá de Vin Diesel. De aquel primer taller salieron muchos de los que hoy son jefes de departamento.

En formación han participado unas 30,000 personas. Y hay un capítulo nuevo, Mi Primer Empleo: los productores incorporamos a nuestras películas a estudiantes y recién egresados de la universidad. Ya van 108, y muchos ya no son de primer empleo: hoy son cabezas de departamento. Miren cómo se han insertado en la industria. Además de la parte económica, está la parte formativa.

Miren los permisos de rodaje emitidos: han ido subiendo y bajando. ¿Saben por qué? Porque cada vez que empezamos a subir surge un problema con la ley: que si la quieren quitar, que si la quieren cambiar, y la actividad baja. Después volvemos a repuntar. Al 28 de agosto de 2026 se habían emitido 60.

Estas son las prioridades que la Dirección General de Cine quiere impulsar el próximo año, y también deben ser un compromiso nuestro como productores: consolidar una industria sostenible, profesional y que rompa fronteras, que es lo más importante. Por eso los necesitamos a ustedes, y necesitamos estar unidos. Miren a Juan Hubieres y a los transportistas: cuando hacen huelga, van todos, y nadie se pelea. Nosotros tenemos que ser igual de unidos. Cuando decimos que no, es que no, y tenemos que defender lo nuestro. Esto no es de uno solo; es de todos.

Ya vieron qué es nuestra industria, qué ha logrado y qué objetivos perseguimos. Todos tienen mi número; escríbanme por correo o por donde quieran. Estos datos son públicos y los vamos a subir a las páginas de la DGCINE y del Festival, porque esto es lo que tenemos que decir. Y el que les diga que los productores se andan quedando con el dinero, les está mintiendo.

Omar de la Cruz: Ahora vamos a tener un pequeño conversatorio, y espero que ustedes hagan preguntas sobre nuestra ley. Para eso voy a llamar a un grupo de personas que son referentes y ejemplos a seguir. En primer lugar, a mi otro yo, Yvette Marichal, que fue directora general de Cine. Yvette, venga para acá. También a una cineasta cuyas películas hemos estrenado en el Festival, y a todas les ha ido muy bien —ya lleva tres, incluida la de Milly—: Leticia Tonos. Leticia, por favor, venga. Y otra persona que, como les dije, es un ejemplo a seguir: Arianna, venga usted también.

Sigue alguien a quien muchos conocen: tremenda persona y una gran actriz, ganadora de muchísimos premios, que vive en Nueva York y ahora se estrena como guionista, productora y directora. Un aplauso para Sarah Jorge. Venga, Sarah. También otra actriz que, para mí, es de las mejores; cuando la vi en la película de Milly me quedé sorprendido. Trajo su propio club de fans. Para que sepan, en la película no canta Milly: canta ella. Sandy Hernández, venga. Y por último, pero no menos importante, Elvis Nolasco.

La dinámica es la siguiente: le voy a hacer una pregunta a cada panelista y cada uno va a exponer. El presidente Fernández nos está escuchando y al final subirá para responder algunas de sus inquietudes, en lo que le corresponde. No le pregunten por los artículos de la ley: para eso estamos Leticia y yo, que les explicamos los detalles, como sacar el permiso de rodaje y ese tipo de trámites.

Señores, lo voy a seguir repitiendo hasta que me muera: nunca, en un país tan pequeño, una persona ha estado tan pendiente de una industria como el cine. Presidente, a veces hasta yo me canso, y usted no se cansa. En Brasil me preguntaron por nuestra Ley de Cine y me dijeron: «Pero nosotros tenemos todo lo que ustedes tienen». Les pregunté: «¿Se pusieron de acuerdo la industria cinematográfica y el empresariado?». «Sí». «¿Y el Congreso con la industria y los empresarios?». «Sí». «¿Y con la población?». «Sí, pero no nos funciona como a ustedes». Entonces les pregunté: «¿Tienen un presidente pendiente de la ley?». Me dijeron que no. Esa es la diferencia: una persona enfocada en eso. Presidente, póngales atención a los muchachos, que ahorita le van a preguntar.

Vamos ahora con nuestra querida Yvette, que fue la segunda directora general de Cine. No hace falta decir lo que hizo: su trabajo está ahí. ¿La extrañan? Muchísimo. Yvette, la pregunta es: ¿cómo visualizas una industria de cine sin una ley?

Panel de conversación

Yvette Marichal: Buenas noches a todos. Me siento como una reina de belleza. Mira, es imposible, definitivamente, y la prueba está ahí: ¿cuántas películas se hacían antes de la Ley de Cine? Ya vimos las cifras de hoy, de una ley que sigue creciendo y que, Dios mediante, tendremos por mucho tiempo. ¿Qué hace falta? Tú lo mencionaste al hablar de tu viaje a Brasil: sin voluntad gubernamental no puede haber una ley. ¿Y qué tiene de maravilloso la nuestra? Lo comprobé al tratar con otros países: se diseñó de forma inteligente para que no fuera el Estado el que entregara los fondos. Y, además, es democrática en la forma de repartirlos.

Muchos dirán que es injusto, que fulano tiene más contactos y, por tanto, más acceso al empresariado. Pero esa es la democracia. No sería democrático decir «tomemos estos fondos y repartámoslos». ¿Quién los reparte? ¿Quién tiene autoridad suficiente para distribuirlos con equidad? Nuestra ley no es perfecta, pero sí es mucho mejor que la de la gran mayoría de los países con los que competimos, que son los de Latinoamérica.

Además, el modelo es triangular: el empresario aporta el dinero; el cineasta procura que ese empresario recupere su crédito fiscal, y el sacrificio fiscal del Estado no consiste en abrir la cartera, sino en otorgar un crédito. Eso es genial, de verdad. Es una ley maravillosa. Sabíamos que Colombia hace buen cine con apoyo del Estado, y también estudiamos las leyes de Georgia; fusionamos ambas experiencias y creamos algo que nos funcionara. Y a pesar de las amenazas que ha recibido a lo largo de los años, ha quedado más que demostrado que eliminarla perjudicaría todo lo que hemos construido.

Y lo construido no es solo la industria y la cantidad de películas. Ya son siete las universidades que ofrecen la carrera, y son muchísimos los egresados a quienes les prometimos que podrían trabajar en su país. No podemos darnos el lujo de decirle a esa juventud: «Lo siento, tienes que irte a Argentina o a Los Ángeles». Eso es lo que queremos cuidar.

¿Por qué estamos aquí hoy? Porque para nosotros es muy importante que ustedes, que son cineastas, entiendan que esta ley también es suya, porque también son dominicanos. Tengan la doble nacionalidad o no, da igual: la ley es para ustedes. Como dice Omar, busquemos la forma de que tengan todas las facilidades posibles para ir a rodar a su país. Para eso estamos aquí. Gracias.

Omar de la Cruz: Gracias. Ya lo escucharon: el Estado no da dinero. Eso forma parte del aprendizaje de hacer una película: usted tiene que salir a buscar el financiamiento y convencer a un empresario de que invierta. No se lo regalan; se lo confían, y usted tiene que responder por él. Ser productor es una responsabilidad: firma un contrato y sigue pagando impuestos. Nadie sale de la universidad manejando 60 o 70 millones de pesos: se empieza con cortometrajes y, poco a poco, se va conociendo al empresariado. Yvette tocó un punto excelente, el de la educación. Por eso no derogaron la Ley de Cine: cuando se les explicó al presidente y a la vicepresidenta, y se les preguntó qué iba a pasar con esos muchachos que estaban estudiando cine, se detuvo el intento.

Para hablar de la parte educativa vamos a escuchar a Arianna. Yo visité su estudio y es bellísimo; queremos tener uno igual, y lo vamos a lograr, no se preocupen. Arianna, puedes hablar en inglés. La educación es la base de cualquier profesión, de cualquier trabajo y de cualquier desarrollo en la vida. ¿Cómo ves la formación cinematográfica de aquí para allá y de allá para acá?

Arianna Taveras: Soy una de esas dominicanas americanas que hablan español, pero no muy bien. Disculpen mi spanglish; voy a hablar en inglés para expresarme mejor.

Omar de la Cruz: [Traducción del inglés] No te preocupes.

Arianna Taveras: [Traducción del inglés] ¿Cómo veo la educación cinematográfica entre aquí y la República Dominicana? Les doy un poco de contexto. Soy la directora asociada del Martin Scorsese Virtual Production Center, un estudio que forma parte de NYU, en Brooklyn. Filmamos comerciales y proyectos; hemos trabajado para equipos de baloncesto y compañías de café, entre otros. Pero también dirigimos un programa de maestría integral que no forma parte del programa de posgrado en cine ni del de grado. Es una maestría acelerada en estudios profesionales: si estudiaste Biología en la universidad, igual puedes entrar. No necesitas un prerrequisito artístico.

Yo no estudié cine. Me formé en la práctica: trabajé unos seis años y medio en Saturday Night Live y en otros proyectos de cine y televisión. Toda mi formación la obtuve en el set, cometiendo errores, aprendiendo de otros y con humildad. No creo que haga falta pagar matrículas desorbitadas —quizá me despidan por decir esto—, ni ir a la escuela para aprenderlo todo, aunque ayuda mucho. Nuestros estudiantes reciben una formación acelerada que no encuentran en otro lugar: tienen unas instalaciones increíbles, acceso a todo el equipo y dedicación semanal. Una semana aprenden a usar la cámara Alexa 35; otra, Unreal Engine. Llegan con una meta y salen con ella cumplida: después de nueve meses se sienten cómodos en un set y ya no son novatos.

Pero también quiero decir que quienes no tienen acceso a este tipo de formación aprenden en comunidad: en un set, cuando alguien les da una oportunidad. Hay muchachos que salen de la escuela sin haber pisado nunca un set, y es nuestra responsabilidad contratarlos, cuidar de nuestra comunidad y abrirles las puertas a quienes quizá no tendrían una oportunidad.

Me emociona que estén aquí, que conecten a la gente de aquí con la de allá y que nos reúnan a todos en un mismo salón, porque espero que de esto salga más trabajo. Nunca se es demasiado joven ni demasiado mayor, ni se es demasiado experto en otra cosa para hacer cine. Siempre hay espacio para gente interesante, por las historias que puede contar: tener una trayectoria en un campo completamente distinto es muy valioso.

Omar de la Cruz: Un aplauso. Ya ven por qué es una estrella: es el ejemplo de una dominicana de aquí que nos representa y a la que no le da vergüenza decir que es dominicana. Ya oyeron la parte educativa. Ahora vamos con una que quizá les guste más, porque a ustedes les gusta salir primero en los créditos; pero salir primero en los créditos no significa nada, porque los problemas los tenemos los productores. Para eso le damos la palabra a Leticia Tonos. Un aplauso. Leticia, cuéntanos tu experiencia como directora, guionista y productora, con la ley y sin ella.

Leticia Tonos: ¡Hola! Mi primer consejo: tengan un psicólogo, o un psiquiatra en marcación rápida. Porque, aunque nuestra industria ha tenido un crecimiento impresionante en el contexto regional, sigue siendo relativamente pequeña, y, como dijo Omar, me ha tocado usar todos los sombreros: dirección, producción y guion.

Pero debo confesar que, como la industria ha crecido tanto, cada vez es más difícil llevarlos todos. Yo lo hice por necesidad: la industria estaba naciendo y me tocó. Lo ideal, en una industria que crece, es crear alianzas estratégicas y formar un equipo que comparta la carga contigo. Aun así, no cambio esa experiencia por nada.

Tuve el privilegio de estar en la mesa de trabajo donde se discutieron todos los aspectos de la Ley de Cine, y de verdad lo agradezco. También me tocó, como dijo Omar, vivir la transición: la ley ya estaba aprobada, pero había que salir a construir relaciones con los empresarios. Crear relaciones de confianza toma tiempo, y hay que tener trabajo que mostrar. A veces queremos acelerarnos y producir ya nuestra primera película, pero hay que tener paciencia y cultivar esa relación con los empresarios, o asociarse con un productor o un director que ya la tenga.

Mi camino con la Ley de Cine ha sido muy orgánico: he crecido con ella. Mi primera película, La hija natural, creo que fue la última que se hizo sin la ley. No pude aprovecharla, pero eso me permitió aprender a hacer cine con ambos esquemas. Y sí: con la ley es mejor.

Por eso coincido con lo que se ha dicho aquí: a cada uno de nosotros nos toca ser voceros de lo que está pasando. No es una industria perfecta y sabemos que hay espacio de mejora, pero lo importante es reforzar lo bueno y enfocarnos en ello. Hemos crecido no solo de forma horizontal, en cantidad de películas, sino también vertical: nuestras películas ya participan con regularidad en los principales festivales del mundo, algo impresionante en apenas 16 años. Siempre tenemos presencia en festivales como el New York Latino Film Festival, un ícono de la cultura latina en Estados Unidos que siempre reserva un lugar especial a los dominicanos.

Así que, aunque mi camino dentro de la ley haya tenido su drama, soy y seguiré siendo una defensora férrea de nuestra ley y de la posibilidad que hoy tenemos de fortalecer los vínculos con los cineastas de la diáspora.

Omar de la Cruz: Gracias, Leticia. Leticia mencionó su primera película, La hija natural. Por cierto, la oficina de producción estuvo en Funglode y no pagó nada; con la ley, habría tenido que pagar. Ahí empezó Leticia su camino, con la que fue prácticamente la última película sin la ley. Ya estamos haciendo películas, ya tenemos la formación y la base institucional. Y, como vieron, hace falta un psicólogo, porque esto es frustrante: yo estoy calvo y Leticia está llena de canas. No es fácil, pero seguimos avanzando.

Ahora vamos a escuchar a una dama a la que quiero y admiro muchísimo. Me puse muy triste cuando se casó y cuando tuvo un hijo: era mi amor platónico, y ella lo sabía porque yo se lo decía. Es una de las personas más bellas que puedan conocer, por fuera y por dentro; y digo que es más bella por dentro que por fuera, que ya es mucho decir. La pregunta es para Sarah Jorge. Sarah, tú, que has vivido la actuación no por necesidad, sino por vocación y dedicación, ¿cómo has visto el desarrollo actoral con la ley y sin ella, y cómo ves hoy a los actores?

Sarah Jorge León: Gracias por invitarme. Leticia dijo algo muy importante que aplica a todos los departamentos de un proyecto cinematográfico: la oportunidad de formarse y de crecer. La Ley de Cine creó un terreno fértil, también en lo económico, que nos ha dado esa oportunidad. Me formé en el American Repertory Theater, el conservatorio de la Universidad de Harvard, y salí de ahí con muchas ideas. Sin embargo, solo cuando llegué a la práctica, sentí las inseguridades y las dudas y me enfrenté a los retos, pude aplicar las herramientas que había aprendido en el aula. Es la práctica, el oficio diario, lo que permite desarrollarse y evolucionar.

A nivel actoral ha habido un gran crecimiento. No hablo del talento, que siempre ha estado ahí, sino de la disciplina con que se aborda el oficio: no quedarse en «tengo talento», sino ponerlo en práctica y ejercitarlo. Con una ley de cine como la nuestra, actuar no se queda en una película aislada: se convierte en la oportunidad de hacer carrera. Una cosa es decir «quiero actuar», y se puede actuar en una película; otra es hacer carrera, evolucionar, enfrentarse a retos y superarse. Para eso hace falta un escenario como el que ofrece la Ley de Cine.

Omar de la Cruz: Gracias. Qué bellas palabras. Gracias, Sarah. Muy pronto debutará como guionista y codirectora; estamos trabajando en eso.

A la siguiente dama la conocí gracias a Wadi Jáquez, que no está aquí porque está filmando Mariposa. Un diciembre llamé a Wadi y le dije: «Quiero que me produzcas la apertura del Festival». Me contestó: «Cuando regrese de viaje; estoy en Madrid». «¡Yo también estoy en Madrid!». Nos reunimos y me dijo: «Quiero que la presentadora sea Sandy». «¿Quién es Sandy?», le pregunté. Ella ya había grabado Milly, pero la película todavía no había salido; nadie sabía nada. Y Leticia, que no pierde una oportunidad, estrenó el tráiler de Milly en el Festival con Sandy como presentadora. Hoy ya lo han visto: canta, baila y actúa.

Hace un rato me contaba de sus proyectos de unión e integración en Los Ángeles: un espacio para más de 200 personas donde presentar películas y hacer actividades. Anda por ahí con su pareja —mírenlo allá—, que está más entusiasmado con esto que yo, que ya es mucho decir; vive en Los Ángeles y se apareció aquí. Son jóvenes que están promoviendo nuestra ley, nuestro país y nuestro cine. Sandy, cuéntame: primero, ¿cómo fue trabajar con Leticia? Y segundo, desde tu experiencia, ¿cómo ves el futuro de la ley en la actuación y la producción?

Sandy Hernández: No voy a llorar. Cada vez que me preguntan cómo fue trabajar con Leticia, digo lo mismo: fue la mejor capitana que el barco pudo tener, la mejor que pudo tener Milly, reina del merengue. La historia de Milly no pudo estar en mejores manos. Conozco la pasión y los años que le tomó levantar el proyecto y convencer a Milly de contar su historia. Hacer esta obra de arte de su mano fue para mí un honor. Aquí en Nueva York, en el United Palace, casi 2,000 personas fueron a verla. Fue una noche mágica de la que todavía nos estamos recuperando.

Puedo dar fe del valor de la Ley de Cine. Milly, reina del merengue se hizo bajo la ley, y creo que todos los proyectos que he hecho en la República Dominicana también. Es algo maravilloso, un regalo para los artistas dominicanos que tenemos la dicha de trabajar en nuestro país. Vivo en Los Ángeles, pero gracias a Dios se me siguen presentando oportunidades en la isla. Siempre digo que se lo debo todo a mi país, y por eso me encanta promoverlo.

Acabamos de lanzar en Los Ángeles un grupo llamado Dominicans in Hollywood para reunir a los dominicanos de la industria, organizarnos y saber en qué anda cada uno. En el primer encuentro presentamos tráileres de nuestros trabajos; varios proyectos estuvieron aquí, en el New York Latino Film Festival, y otros nos representan en festivales internacionales. Los Ángeles no es como Nueva York, donde hay un dominicano en cada esquina: allá tenemos que buscarnos, apoyarnos y mantenernos unidos.

La ley es muy importante para los actores porque nos protege y nos remunera según nuestra trayectoria. Tiene reglas muy puntuales sobre cómo se nos paga y cómo se nos protege, incluso si vivimos fuera del país. Todo está tan claro y nos cuida tan bien que me siento muy afortunada de haberme beneficiado de ella. La ley se tiene que quedar, punto.

Omar de la Cruz: Así mismo. Gracias, Sandy. Aprovecho para saludar a nuestra embajadora ante la UNESCO, Laura Faxas, otra apasionada del cine: me escribe a las cuatro de la mañana para preguntarme por qué estoy despierto. No se rían, que es verdad. Laura es una gran promotora no solo del cine, sino de la cultura dominicana en general. Otro aplauso para Laura. Veo también a José, el director de la fundación en Miami. José, ¿cómo está? ¿Pensabas que no te iba a ver? Un aplauso para José. Y está aquí el magistrado Alejandro Moscoso Segarra, que representa a APEC, mientras nosotros representamos a Funglode y al Festival Global. Así que estamos todos en la educación. Un fuerte aplauso.

Ahora tenemos a uno de mis actores favoritos. La primera vez que nos vimos, me preguntó: «¿Tú sabes quién soy yo?». Y le respondí: «¿Y tú sabes quién soy yo?». Desde entonces somos buenos amigos. Es el primer embajador del Festival. Si trabajó con Spike Lee no fue por casualidad, sino por su talento, y sigue escalando en la industria. Puede hablar en inglés para que sea más fluido. Elvis, queremos escucharte: ¿qué esperas de nuestra industria y de esta bendición que es la ley? ¿Cómo ves el futuro del cine en la República Dominicana?

Elvis Nolasco: Ante todo, gracias a todos por estar aquí. Cuando recibí el correo de Omar sobre este encuentro, Ben me recordó que hace dos años nos sentamos en la República Dominicana con el presidente a hablar de la Ley de Cine. El presidente me dijo muy claramente que quería hacer una reunión en Nueva York, y recuerdo que hablaba específicamente de reunirse con guionistas.

Mi primera película fue Buscando un sueño, en 1996 o 1997, cuando no había ley de cine; Leticia trabajó en ella como supervisora de guion. La escribió Freddy Vargas, aquí presente, y fue una película dominicana urbana de las más taquilleras. La filmamos aquí y en un ingenio de San Pedro de Macorís, y fue un gran éxito: contaba la historia de dos jóvenes que querían salir de la República Dominicana hacia Nueva York en busca de un sueño, y de cómo sus caminos se separaron. Luego trabajé en Sin aliento, que hoy pueden ver en HBO Max, con Ettore y Carolina Encarnación. Muy buena película: un detective enfermo de cáncer tiene que resolver un último caso antes de morir.

Menciono esas dos películas por sus guiones y sus personajes, que fue lo que me atrajo. [Traducción del inglés] Quise hacerlas por los personajes y por la forma de contar la historia: sabíamos que íbamos a ir a fondo y a ponerle amor. De eso mismo hablé con el presidente Leonel Fernández. Con la Ley de Cine se han hecho en la República Dominicana muchísimas películas, y muchas han llegado adonde tenían que llegar, pero también vemos muchas que se quedan en un solo género. ¿Cómo podemos hacer avanzar el cine dominicano con mejores guiones y mejores historias? ¿Cómo podemos arriesgarnos más?

[Traducción del inglés] Me gusta el trabajo de campo, así que, cuando supe que tendríamos esta conversación, contacté a mucha gente del público: directores, productores, guionistas y actores. Muchos me dijeron que quieren que la Ley de Cine y la República Dominicana sean más inclusivas con quienes vivimos aquí. Por ejemplo, podría crearse una base de datos común en la que se inscriban los actores, directores y productores dominicanos de aquí junto con los de la isla, para fortalecer esa relación.

[Traducción del inglés] La Ley de Cine ha hecho cosas maravillosas; yo me he beneficiado de ella y estoy agradecido. Mucha gente me pregunta por qué no hago más películas dominicanas, y es porque cuido que los personajes y las historias no se queden en un estereotipo. Además de la base de datos, muchos talentos jóvenes de Nueva York quieren talleres y concursos de guiones de cortometraje y largometraje en los que los guionistas de aquí puedan presentar sus trabajos ante un jurado. Y que un guion venga de dominicanos de Nueva York, de la diáspora, no significa que todo el elenco tenga que ser de Nueva York.

[Traducción del inglés] Podría ser un esfuerzo colaborativo, con actores, guionistas, productores y directores trabajando juntos y compartiendo lo que saben. Yo puedo contarles lo que aprendí de Spike Lee, en la Royal Academy of Dramatic Art y en el Actors Studio. Creo que soy el primer dominicano del Actors Studio de Nueva York, aunque no estoy seguro; habría que verificarlo.

[Traducción del inglés] La gente con la que he hablado sabe lo que pasa en la República Dominicana y conoce la Ley de Cine. Ven las películas en el New York Latino Film Festival y en el festival de cine dominicano de Nueva York que dirige Armando, pero siempre ven el mismo tipo de películas. Quieren contar historias diferentes: de ciencia ficción, de acción o de cualquier otro género. Sé que su talento y su creatividad pueden sobresalir y romper moldes. Y no lo digo solo yo, Elvis Nolasco: hablo en nombre de muchas de las personas que están aquí hoy; eso es lo que me han transmitido.

Omar de la Cruz: Gracias, Elvis.

Elvis Nolasco: [Traducción del inglés] Solo para cerrar: estoy muy entusiasmado con el próximo paso, con el siguiente nivel al que podemos llevar juntos esta Ley de Cine para fortalecerla. Quiero que nuestras obras vayan más allá de los festivales y del circuito del cine caribeño. Hay muchísimo talento: lo he visto en las muchas películas que he hecho con gente de la República Dominicana, y he visto lo que hacen con la cámara, con la tramoya y con la iluminación. Hacen magia. Me gustaría ver nuestras películas cruzar fronteras y llegar mucho más lejos. Gracias.

Omar de la Cruz: Muchas gracias. Ahora vamos a invitar al presidente Fernández. Presidente, venga por aquí; usted estuvo escuchando desde el público y ahora vamos a escucharlo a usted. Y al público: preguntas, no discursos; los discursos los dejamos para otro día. Hay unos micrófonos: levanten la mano, pónganse de pie, digan su nombre y hagan su pregunta. Comenzamos con Ray Hungría.

Ray Hungría: Buenas noches a todos. Señor presidente, muchas gracias por este evento. A principios de año tuve el honor de reunirme con usted; me dijo que quería encontrarse con la diáspora y reconoció que la Ley de Cine tenía ciertas imperfecciones. Le agradezco este encuentro y la Ley de Cine, que tanto ha hecho por nuestra industria, por los dominicanos que están allá y por algunos de los que estamos aquí.

Hace ocho años, en Madrid, planteé en una conversación que nunca olvido que, así como el dominicano puede votar desde el exterior, los que vivimos en la diáspora deberíamos poder presentar nuestros guiones y proyectos con las mismas facilidades que el dominicano que vive en la isla. Desde Estados Unidos se nos hace difícil moverse en la República Dominicana, tocar puertas y hacer los trámites. Espero que en su próxima gestión, en la que le deseamos la mejor de las suertes, lo tomen en cuenta. Por último, le pido a Omar de la Cruz que considere mi ópera prima, en la que he invertido más de US$200,000, para que el Festival Global tenga una película de la diáspora. Muchas gracias a todos.

Intervención del Dr. Leonel Fernández

Leonel Fernández: Buenas noches a todos. Es un gusto estar aquí con ustedes; los escuché con atención y aprendí muchísimo. Para mí este encuentro tiene un inmenso significado, primero porque lo estamos celebrando en mi barrio. Yo vivía en el 200 West de la calle 95, la calle de al lado. Estamos en Broadway, y durante años pasé frente a este cine todos los días camino a la escuela P.S. 75 Emily Dickinson. Me parecía un cine raro y pensaba que daban películas malas, porque eran clásicos del cine; un niño de nueve años no sabe distinguir un clásico.

Yo prefería el Symphony Space, que está aquí afuera, porque daba muchas películas de James Bond. Con el tiempo vi una película de Woody Allen —no recuerdo si Manhattan o Annie Hall— en la que aparece este lugar, con Woody Allen entrando, y pensé: «Por ahí pasaba yo todos los días». Resulta que él venía a este cine casi todas las semanas y yo nunca me di cuenta, porque entonces era joven, feliz e indocumentado.

Pasó el tiempo y regresé a la República Dominicana, pero seguí viniendo con mucha frecuencia, porque mi madre, doña Yolanda, se quedó viviendo aquí. Crecí entre la 95 y la 96. En este barrio conseguí mi primer empleo, a los 12 años, como repartidor: me pagaban 100 dólares a la semana, más 50 de propinas. Era el chico más rico de Nueva York.

Desde entonces me quedó la idea de conectar este cine y este barrio con lo que hacemos en la República Dominicana. Aquí, en Symphony Space, hemos organizado diversas actividades; aquí presentamos por primera vez el proyecto RD 2044. Y yo me preguntaba cómo enlazar esto con Villa Juana, porque en el fondo se trata de eso: de conectar ambas culturas.

Siempre he tenido vocación por la comunicación, y de ahí nace mi interés por el cine. Un amigo entrañable, Jimmy Sierra, mi guía y mentor cultural en mis primeros años en Santo Domingo, me invitó un día a ver Topaz, de Hitchcock. Al salir me dijo: «Escribe un artículo sobre esa película». Yo no sabía que se escribía sobre películas: uno veía una película, le gustaba y ahí se acababa. Pero escribí el artículo sobre Topaz, que habíamos comentado juntos, y se lo entregué a alguien a quien con el tiempo hemos valorado aún más, porque, a pesar de morir muy joven, fue el periodista más influyente de la República Dominicana: Orlando Martínez.

Orlando Martínez tenía la columna «Microscopio» en El Nacional y dirigía la revista ¡Ahora! Le entregué el artículo y lo publicó; yo tendría 16 o 17 años. Siempre lo admiré, y cuando llegamos a la presidencia, el salón de prensa del Palacio Nacional pasó a llevar su nombre, en honor a ese joven que orientó a la opinión pública nacional y que murió a los 29 años, vilmente asesinado.

Así que el interés por la comunicación y por el cine siempre estuvo ahí, y ya desde el Gobierno pensé en qué podíamos hacer por el séptimo arte. De ahí nació la idea de la ley, que iba a formar parte —y todavía debería— de un proyecto más amplio: el Código de la Comunicación de la República Dominicana. Ese código debe incluir, primero, la Ley sobre Expresión y Difusión del Pensamiento, que regula los impresos. Además, todavía no tenemos una ley del audiovisual: en la República Dominicana no existe una ley de radio y televisión.

También tenemos una ley sobre lectura y promoción del libro que podría integrarse al Código. Y, con el tiempo, vamos a necesitar leyes sobre redes sociales y plataformas digitales, aunque todavía nadie tiene claro cómo hacerlas, porque es un tema que se debate en todo el mundo. La Unión Europea tiene una directiva sobre servicios digitales, pero Estados Unidos no cree en la regulación de los medios, sino en su liberalización y en la autorregulación. Pienso que eso no funciona a largo plazo, porque en realidad nadie se autorregula: tiene que haber una norma, una ley.

Pero como no hay una visión común en el mundo y se trata de fenómenos que trascienden las fronteras, no se puede hacer una ley de redes sociales solo para la República Dominicana. Si alguien comete desde España un delito de difamación contra alguien que está en la República Dominicana, ¿qué tribunal es competente? Eso todavía no está claro. El Código también incluiría la Ley de Cine. En algún momento lo tendremos.

En cuanto al cine, 389 películas desde la promulgación de la ley significan que ya existe una masa crítica de producciones rodadas en la República Dominicana, y se nota lo mucho que hemos avanzado: técnicamente, las películas dominicanas de hoy son infinitamente superiores a las que se hacían antes de la ley. Pero quiero mirar hacia el futuro. Se han logrado muchas cosas, y creo que todos coincidimos en que ahora hay que profundizar la profesionalización del cine dominicano.

Vamos bien, pero todavía hay debilidades que superar. Una de ellas, a mi juicio, es el guion: cómo contar la historia. Y hay historias que merecen ser contadas en el cine. De momento, yo tengo dos.

La primera sería una especie de documental que dé a conocer que la primera sublevación de esclavos africanos del Nuevo Mundo ocurrió en lo que hoy es la República Dominicana, en el ingenio de Diego Colón en Nigua, en la actual provincia de San Cristóbal. La idea se me ocurrió con el caso de George Floyd, cuando un policía blanco le puso la rodilla en el cuello hasta asfixiarlo. Entre aquella primera sublevación y la muerte de George Floyd pasaron 500 años. De ahí la idea: «500 años después, la lucha continúa», porque sigue la lucha por la libertad plena y contra la discriminación. Es una historia dominicana: ahí nació la lucha por la libertad y contra la esclavitud. Es patrimonio cultural e histórico de la República Dominicana, y tenemos que contarla.

La segunda es una historia que nos vincula con Nueva York: el secuestro de Jesús de Galíndez. ¿Cuántos la conocen? Levanten la mano. Es una historia muy conocida por los dominicanos. Galíndez era un profesor vasco que, a raíz de la Guerra Civil española, a finales de los años treinta, emigró a la República Dominicana y trabajó directamente para el gobierno de Trujillo. Después se trasladó a Nueva York para hacer su doctorado en Historia en Columbia University, con una tesis sobre el régimen de Trujillo.

Se dice —yo no lo he visto probado— que Trujillo se molestó porque la tesis insinuaba que Ramfis no era su hijo, y lo tomó como una ofensa personal. La conexión con Nueva York es que a Galíndez lo secuestraron aquí, en Columbus Circle, tras sobornar a la policía de Nueva York. Lo trasladaron en un avión con pilotos norteamericanos, que aterrizó en Montecristi, y de allí lo llevaron a la capital. En la operación también participaron pilotos dominicanos, entre ellos un hermano de Antonio de la Maza. Para borrar el rastro del crimen, Trujillo mandó matar a los pilotos norteamericanos —uno de apellido Murphy— y también al hermano de De la Maza.

Años después, un director del periódico El Diario La Prensa de Nueva York, también de origen vasco, hizo una profunda investigación con documentos del FBI y demostró que hubo sobornos a la policía de Nueva York en el traslado de Galíndez a la República Dominicana. A ese director —hablo ya de los años ochenta— lo mataron de un disparo en la nuca en un restaurante de Nueva York por haberlo revelado. Creo que, si logramos contar esa historia en el cine, sería la primera película dominicana en ganar un Óscar aquí en Hollywood.

Omar de la Cruz: Así será. Lo podemos contar.

Leonel Fernández: Hay tanto drama y tanto sentido humano en esa historia, y además une a Nueva York con la República Dominicana. Queda para el futuro. Son dos pendientes: el documental «500 años después, la lucha continúa» y la película sobre Galíndez.

Por otro lado, celebro mucho este encuentro, porque siempre he querido vincular a los cineastas dominicanos de Estados Unidos con los de allá, para que haya un intercambio de mutuo provecho. Así conocí a Arianna, hace un año y medio o dos. Aquí está el profesor Jim Holt, de Columbia University, que enseña redacción de discursos. Es tan preciso que te pregunta cuántos aplausos quieres que tenga el discurso, porque sabe de antemano dónde van a caer. Ese es su nivel técnico. Hablando con Jim sobre cómo vincular a los cineastas dominicanos de Estados Unidos con los nuestros, me habló de NYU, y así descubrimos a Arianna. Me sorprendió y me enorgulleció que alguien tan joven fuera profesora en el Martin Scorsese Virtual Production Center. Aquí la tenemos: se ha mantenido en contacto y ya ha ido un par de veces a Santo Domingo a participar en el Festival.

Eso es lo que quiero lograr: que los que están aquí vayan allá y se conecten con nosotros, y que los de allá vengan, porque nuestra fortaleza está en el vínculo entre el talento de la República Dominicana y el que tenemos aquí, en Estados Unidos. Y voy más allá: el futuro dominicano está en una alianza estratégica entre la diáspora y el desarrollo nacional. Cuando lo logremos, este país va a volar.

En esa búsqueda, esta semana conocí a otra joven dominicana a la que invité a este encuentro: Angie Martínez, profesora de la Columbia Journalism School. Parece que no pudo venir o se fue temprano. Como Arianna, es un talento joven: trabaja como reportera en la televisión estadounidense y se va a sumar al grupo que irá a Santo Domingo a formar a periodistas dominicanos en redes sociales e inteligencia artificial, para mejorar la información televisiva en el país. Fíjense: estamos conectando con el talento de aquí.

Algo que dijo Elvis me parece el punto de partida para profesionalizar nuestras películas, darles más calidad y hacerlas universales: el guion. Necesitamos formar guionistas, pero también entender que el cine se estudia y exige seguimiento. En Funglode, por ejemplo, tenemos una sala de proyección donde organizamos seminarios: durante un mes estudiamos la obra de un director, como Francis Ford Coppola, viendo y comentando sus películas y analizando cómo logró cada cosa. Lo hemos hecho también con Woody Allen y con David Lynch. Así se aprende: mirando con espíritu y ojo crítico cómo se hace el cine.

Escribir guiones para cine y televisión es un arte, y se aprende. Hace falta creatividad, pero la creatividad no es simple inspiración: se cultiva estudiando a los maestros de cada género y desarrollando la imaginación. Y hace falta cultura: leer literatura y conocer los clásicos, porque son los grandes maestros de la lengua, de la imaginación y de la creatividad. Si logramos todo esto, junto con Columbia University y con la presencia constante de ustedes, estaremos llevando lo mejor a la República Dominicana.

También hemos establecido contactos en Los Ángeles para romper el mito de que no podemos, llevando celebridades del cine a la República Dominicana. En eso nos ayudaron mucho nuestro amigo Vin Diesel y su padre. Y cumplí un sueño increíble: que Omar Sharif visitara la República Dominicana, porque una de mis películas favoritas de toda la vida es Doctor Zhivago; la he visto más de 20 veces y no me canso. Mi hijo Omar se llama así por Omar Sharif. Imagínense lo que significó para mí tenerlo en Santo Domingo, sentado a mi lado, contándome cómo se hizo Doctor Zhivago. Ya cumplí mi sueño en la vida; me puedo despedir de este mundo.

Lo mismo con Andy García, el de El Padrino, aquí con nosotros. Increíble. Cuando la gente lo ve, se rompe el mito y entiende que sí podemos: eso que parecía tan lejano está aquí, en la República Dominicana. Eso es lo que queremos. Hemos logrado muchos éxitos en estos 16 años de Ley de Cine. Ahora tenemos que pensar en los próximos 20: ¿dónde estará el cine dominicano? Queremos un cine de calidad, que trascienda las fronteras y sea aplaudido en todo el mundo. Ese es nuestro deseo.

Preguntas y comentarios del público

Omar de la Cruz: Ray, a tu pregunta te respondo: termina la película para que podamos aceptarla. El presidente ya te respondió la otra parte. Siguiente pregunta.

Edwin Altemar Pérez: Buenas noches. Señor presidente, invitados especiales, compañeros del gremio: felicidades a todos. El cine dominicano ha avanzado a la velocidad de la luz desde sus comienzos. Mi pregunta es para nuestra querida Yvette Marichal: ¿qué tan cerca estamos de traer un Óscar a la República Dominicana? También quiero felicitar a nuestra querida Sarah, que actúa en Melodrama, la película que representa a la República Dominicana este año en los Óscar. Gracias.

Yvette Marichal: De verdad me siento como una reina de belleza con estas preguntas gancho. Mira: Olivia y las nubes, no sé si la pudieron ver, es una película dominicana de animación que el año pasado ganó en el Festival de Málaga y en otros festivales, y casi llega al Óscar. Estuvimos a un paso. Es lo más cerca que hemos estado, y eso indica que pronto llegaremos, Dios mediante. Pero, como hemos dicho hoy, tenemos que trabajar los guiones. Los guionistas de Olivia y las nubes son dominicanos que estudiaron en Cuba y en Europa, y combinan el mundo del Caribe con el del Viejo Mundo. Siempre he dicho que poder estudiar y viajar es la mejor escuela, porque abre la mente. Eso es lo que nos ha faltado: guiones con verdadero peso. Pero vamos por buen camino.

Omar de la Cruz: Así es. Y, a propósito de lo que dijo el presidente, «500 años después, la lucha continúa» y la historia de Galíndez ya están registradas a nombre nuestro, por si a algún creativo se le ocurre registrarlas. No las hemos hecho porque el presidente, entre la política y todo lo demás, no ha tenido tiempo.

Yvette Marichal: Omar, qué bueno que lo mencionas, porque quería decirles algo: nadie ayuda más que Omar de la Cruz, eso tengo que reconocerlo. Antes de tener el honor de trabajar para el Gobierno en la Dirección General de Cine, ya dábamos nuestros primeros pasos en la industria desde FUNGLODE, y así surgió FUNGLODE Films. No sé si recuerdan La montaña, de Tabaré Blanchard, un documental bellísimo. Creo que esa fue la primera…

Omar de la Cruz: No, la primera fue la de Mirabal: Del fondo de la noche.

Yvette Marichal: Lo que quería decirles es que en FUNGLODE Films estamos a sus órdenes. Además de nuestros propios proyectos, y para poder servir a otros sin dejar de hacerlos, creamos un back office que ofrece servicios legales, administrativos y financieros: todo lo que una producción necesita y que le quita tiempo, para que pueda concentrarse en la película. Estamos a su disposición.

Omar de la Cruz: Para eso no me escriban a mí: escríbanle a ella. Siguiente pregunta; recuerden, pregunta, no discurso.

Raymond Moreta: Muchas gracias. Soy Raymond Moreta, actor, gran beneficiado de la Ley de Cine y su defensor a capa y espada. De las 389 películas, una gran cantidad no son comedias, sino dramas. Pero en el imaginario popular todavía se dice que aquí solo se hacen comedias, y eso tiene mucho que ver, entre otras cosas, con la distribución, que para mí es la mayor preocupación a futuro y nuestra mayor oportunidad de mejora. ¿Cómo puede la Ley de Cine trabajar de la mano con productores y directores para mejorarla? Me refiero a que una película dura en cartelera unas tres semanas, lo que aguante, y luego se guarda un proyecto en el que se trabajó cinco años entre rodaje y posproducción.

Tres semanas en cartelera, y después queda en la gaveta del director y en la memoria de los actores, y nunca más se ve. ¿Cómo podemos hacer que estas películas lleguen primero al streaming, que es donde la gente consume más contenido, y luego también a las salas? Hoy vamos a ver Milly aquí en Nueva York, pero ¿cómo puede esta comunidad de cientos de miles de dominicanos ver regularmente una película nuestra en la cartelera de un cine de Nueva York? ¿Qué acercamientos se han hecho? ¿Qué estudio de mercado tenemos para lograrlo?

Omar de la Cruz: ¿La respondo yo o Leticia, que está lidiando con eso ahora mismo? Adelante, Leticia.

Leticia Tonos: La distribución es el gran monstruo del cine independiente. Nos enfrentamos a él cada vez que terminamos una película, e incluso desde que la empezamos. No voy a pretender que tengo la solución, porque hasta a los profesionales, a los agentes de ventas y a los distribuidores les cuesta adaptarse a los cambios. Las plataformas cambian de dueño: la persona que vio tu película ya no está, y de pronto el comprador o el responsable de contenidos es otro. Estamos en un período muy difícil para la distribución de proyectos independientes como los nuestros; incluso las plataformas que antes licenciaban mucho contenido ahora se concentran en sus producciones originales y licencian cada vez menos.

No quiero pintar un panorama oscuro: cuando las cosas cambian, hay que sentarse de nuevo a diseñar estrategias. Me encantaría decir que tengo la solución, pero no la tengo. Lo que sí se está haciendo es pensar en nichos, en plataformas de streaming más pequeñas y especializadas. También se están convirtiendo las proyecciones en eventos: si no puedo tener mi película en una cadena de cines, hago de cada proyección un evento y así voy capitalizando. Es momento de ser más creativos que nunca. Raymond, es una excelente pregunta, porque a todos nos encantaría que hubiera películas dominicanas aquí de forma regular.

Elvis Nolasco: A propósito de esto, me surge una pregunta: ¿la Ley de Cine no apoya las series?

Omar de la Cruz: Todavía no.

Yvette Marichal: De eso hablamos en 2028.

Omar de la Cruz: Un paso primero y el otro después.

Elvis Nolasco: [Traducción del inglés] Lo pregunto por la visibilidad del trabajo: hay muchísimas plataformas muy interesadas en series.

Yvette Marichal: [Traducción del inglés] Y son el futuro, definitivamente.

Elvis Nolasco: [Traducción del inglés] Solo tenía curiosidad.

Omar de la Cruz: Ya está en carpeta; no te apures, que viene. Ahora, cometí un error: le dije al presidente que empezábamos a las seis y llegó a las seis en punto, así que el tiempo es limitado. Vamos a recoger todas las preguntas y les responderemos aparte, para poder ver Milly. Adelante, señora: diga su nombre y le respondemos después.

Serene Salinas: Hola, muy buenas noches. Me llamo Serene Salinas. Quizá sea un caso distinto aquí: soy cubana, crecí en Estados Unidos y tengo mucho que agradecerles a mis hermanos y colegas dominicanos de Filadelfia. Actualmente protagonizo una serie que está en edición, Influencer y Narco, y protagonicé la película Carmesí de mariposa, producida por Franklin Medrano y Angie Millán. Pregunto como actriz cubana, no dominicana, con mucho interés en seguir trabajando con la comunidad dominicana, porque fue la que me abrió las puertas del cine. Como cantante tengo mucho apoyo, pero como actriz fue la primera comunidad que me dio una oportunidad.

Me inscribí en la Ley de Cine, pero después no encontré cómo enterarme de castings, audiciones o proyectos. Esa es mi pregunta, y creo que la comparten muchos actores dominicanos de Filadelfia. No sé si soy la única cubana del grupo, pero queremos saber cómo podemos integrarnos al cine que se hace con la Ley de Cine, aunque no seamos dominicanos.

Omar de la Cruz: Gracias. Te enviaremos la respuesta aparte. Franklin, rápido.

Franklin Medrano: Muchas gracias. Qué casualidad: Carmesí de mariposa, que está en Amazon, fue nuestra primera película, y ella fue la protagonista; Angie y yo la produjimos. Es un comentario sencillo. Aquí está también el protagonista de nuestra película más reciente, que hicimos igualmente con Angie: un dominicano radicado en Filadelfia. Presidente, usted, que fue repartidor de una bodega, como contó: nosotros quisimos llevar a la pantalla grande la vida del bodeguero. Ya se estrenó en Filadelfia y luego en Nueva York, y esperamos llevarla allá también con Omar.

No voy a hacer un discurso, pero qué bueno que en menos de cinco días he estado con el presidente Fernández, y no hablando de política, sino de cine. Ojalá el presidente lleve a cabo lo que dijo hace un momento. Los cineastas independientes —Leticia, es verdad que necesitamos psicólogos y psiquiatras— hacemos películas de cientos de miles de dólares sin la Ley de Cine. Como dice el presidente, ya es hora de una alianza con los cineastas y productores de allá, porque a los que vivimos aquí se nos complica ir y beneficiarnos de la ley. Y no le voy a llamar «el tres veces presidente», sino, simple y llanamente, el que los cineastas consideramos el papá del cine dominicano. Un fuerte aplauso.

Omar de la Cruz: Gracias, Franklin. Sigamos por acá.

Jimmy Durán: Buenas noches. Me llamo Jimmy Durán. En 2019 fui a la República Dominicana a rodar una película con una historia mía. Llevé una cámara y muchas veces usé luces de casa. La produje yo solo y aproveché los cursos de Funglode para formarme; gracias por esa oportunidad, por cierto. Trabajé con Toni Pascual, Miguel Ángel Martínez y varios actores más. Hice todo lo que pude y terminé el rodaje, pero me falta la edición: tuve que volver para recuperarme económicamente y trabajar como cualquier dominicano en Estados Unidos. ¿Cómo podrían ayudarme a terminarla? Además, hay una escena de un chofer de guagua pública; si el presidente quisiera hacer ese papel… Y por último: trabajo como barbero en la calle 200; si él quiere, le regalo un corte.

Omar de la Cruz: Lo hablamos por las redes. Gracias. Antonio, tu pregunta.

Antonio Rubio: Buenas noches. Me llamo Antonio Rubio y soy el productor general de La Grande. Ante todo, quiero agradecer personalmente al presidente Leonel Fernández, porque gracias a la Ley de Cine un inmigrante con 32 años en la diáspora pudo ir a Santo Domingo y producir una película que ganó el Soberano. Gracias. Quiero destacar algo: puede que me equivoque, pero creo que es la primera película dominicana con nueve miembros de la diáspora en el elenco y en el equipo técnico. El equipo de producción hizo un gran sacrificio para ir a Santo Domingo y lograr esa participación. Me pueden responder después: mi sueño es que cada película dominicana tenga una cuota mínima de miembros de la diáspora, ya sea en la actuación o en la parte técnica. Muchas gracias a todo el panel.

Omar de la Cruz: Gracias, Antonio; te responderemos. Ahora la señorita de este lado. Y ya no se pongan más en la fila.

María Alcántara: Me llamo María Alcántara y voy a secundar al barbero. Esto es para los productores: desde hace unos cinco años tengo en mi casa un museo de la cultura dominicana. Mi casa no es una casa normal: es un museo. Así que cualquier productor que quiera filmar un corto ahí encontrará de todo: güira, tambora, acordeón, tinaja… También invito al expresidente a visitarnos. Vivo en Brooklyn y el tren 3 llega hasta mi casa. Todos pueden visitar este hermoso museo; en Facebook se llama Casa Cultural Juan Pablo Duarte. Tengo una pared de la historia, donde está el expresidente en una foto que me regaló el cónsul, y un rincón con una cocina dominicana preciosa. Están todos invitados.

Omar de la Cruz: Gracias. Y después no te quejes cuando te lleguen todos estos tigres juntos. Sigamos.

Freddy Vargas: Hola, me llamo Freddy Vargas; conozco a muchos de los que están aquí. Soy productor, director y guionista desde hace muchos años, y aquí presto servicios a muchos cineastas de la diáspora; he trabajado con casi todos. Propongo abrir aquí una oficina de alguna dependencia, o designar a una persona que ayude a la comunidad creativa con los trámites, porque una vez me dijeron que para aprobar una película tenía que quedarme allá unos seis meses, y eso no lo puedo hacer.

Por otro lado, sobre la distribución que mencionó Leticia: yo trabajo como agente con películas que vienen de allá. Le he vendido unas diez películas dominicanas a HBO y sigo vendiendo a Univisión, Televisa y otras. Creo que una buena estrategia es la preventa: hablar antes con los streamers. «¿Te interesa? Tengo un millón y pico; ¿cuáles son tus condiciones?», y ellos ponen, por ejemplo, el actor. Porque si esperamos a que la película esté terminada, se presenta en un festival y después no se vende. También propongo crear historias más universales y sumar actores de otros países para abrirnos a más mercados. Eso es todo.

Omar de la Cruz: Gracias, Freddy; te respondemos directamente, ya sabes. Y usted, señorita, es la última.

Betiver Bautista: Buenas noches a todos. Me llamo Betiver Bautista; soy comunicadora social y estoy en el mundo del arte y del cine desde antes de la Ley de Cine, que tuve la oportunidad de leer cuando todavía era un proyecto. Dirijo el primer programa de rescate y permanencia de la cultura latina en Nueva Jersey, con jóvenes: empezamos con el folclor dominicano, seguimos con el de otros países y luego pasamos al teatro y al cine. Hacemos muchas actividades culturales con ellos.

Ustedes hablan del futuro, y el presidente Fernández y su equipo crearon esta ley tan importante pensando en las generaciones que vendrían. Por eso creo que también debemos pensar en los menores de edad que ya tienen la visión de crear historias: con la tecnología que tienen a mano, ya las están contando, y, como se ha dicho, hay que apostar por los guiones. ¿Cómo podemos crear espacios para que los jóvenes menores de edad tengan cabida en la Ley de Cine, e impulsar a las nuevas generaciones a crear historias que queden para la historia? Muchas gracias.

Omar de la Cruz: Muchas gracias; te responderemos. Señorita, venga rapidito, que es la última, por favor.

Ruth LaMarche: Buenas noches a todos. Me llamo Ruth LaMarche y vengo solo como espectadora. Mi pregunta es para Leticia, porque como dominicana me toca muy de cerca: ¿por qué la historia de Milly? ¿Por qué la vida de Milly, una comunicadora y artista que ha hecho tanto por la República Dominicana? Me alegra muchísimo que usted la haya elegido. ¿Por qué ella?

Omar de la Cruz: Muchas gracias. Esa sí la vamos a responder aquí, con el equipo de la película. Suban todos al escenario para la foto.

Leticia Tonos: ¿Quién más está aquí? Bobadilla, «El Boba», que tuvo una participación en la película. ¡Ven, no seas tímido! Y respondo: Milly es el símbolo de lo que queremos lograr aquí, que es unir a los dominicanos de la isla y de la diáspora. Pero no es solo un símbolo; es la conexión entre todos nosotros. Es una artista increíble, con una discografía tan rica que daba para construir una narrativa inspirada en su vida. Además, me parecía un reto contar la historia de una persona tan extraordinaria y, a la vez, tan cercana.

Milly es, sencillamente, una mujer que tuvo hijos y que quería vivir de su profesión y de su sueño. Creo que por eso tantos nos identificamos con ella: es la reina, con toda esa dimensión maravillosa, pero también es nuestra, muy cercana. Por eso la elegí.

Omar de la Cruz: Y con esto presentamos la película. Vengan todos para la foto oficial. Boba, ¡Qué bueno verte! Bueno, vamos.

[Fin de la grabación]

Encuentro con la diáspora cinematográfica dominicana

Symphony Space · Nueva York · 24 de septiembre de 2026

Preparado por ODLC